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3. Descripción de los mitos seleccionados en relación con la educación física, la medicina deportiva y la salud.

3.1. El mito de que cualquier ejercicio físico o deporte es adecuado para la salud
     El ejercicio físico está adquiriendo una importancia progresiva en la ocupación del tiempo libre en la sociedad actual. Esta realidad no se produce únicamente como consecuencia del fomento del deporte competitivo sino también por la consideración del ejercicio como agente promotor de salud (Martín, 1995).

    Todo parece indicar, al menos los datos empíricos así lo atestiguan, que la sociedad española se está deportivizando, en el sentido de que no tan sólo aumenta anualmente el número de españoles que se suman a la práctica del deporte, sino que éste, en sí mismo, es valorado como un fenómeno fundamentalmente positivo y sano para la sociedad (García Ferrando, 1991; Lagardera, 1992).

    Habría que plantearse algunas cuestiones tales como si se conoce realmente cuál es el ejercicio adecuado para la salud, y si es saludable cualquier tipo de ejercicio físico (Águila y Casimiro, 1997).

    Una idea generalizada bastante incorrecta que se tiene de la práctica del ejercicio físico, que parece desprenderse a veces de forma implícita de los beneficios que se proclaman a nivel popular sobre la salud, es la de que dichos efectos positivos se producen meramente por su práctica, sin explicitar con precisión cuáles deben ser los contenidos, volumen e intensidad de dicha práctica, de acuerdo a las características y circunstancias del individuo, que son los factores que deben ser concretados en una prescripción (Sánchez Bañuelos, 1996).

    De forma simplista, existe la creencia de que cuanto más ejercicio físico se realice mayores serán los beneficios en cuanto a salud e imagen corporal. Desde una perspectiva ideológica (Pascual, 1996), se han creado una serie de tópicos erróneos y peligrosos tales como "Deporte=salud", "esbeltez=salud", etc.

    Como contrapunto, a esta creencia generalizada del valor positivo "per se" del ejercicio físico sobre la salud, hay que señalar que el ejercicio físico también puede tener como contrapartida una serie de efectos negativos, sobre todo cuando es realizado de forma inadecuada (Heyward, 1996).

    De esta forma es posible establecer la existencia de tres fuentes diferentes distorsionadoras de los efectos y beneficios que la actividad física puede tener sobre la salud, que son (Sánchez Bañuelos, 1996):

1.       La idea de que es una especie de panacea.

2.       La gran imprecisión sobre cómo realizarlo, en cuando al tipo de ejercicio, volumen, frecuencia e intensidad.

3.       El desconocimiento básico de por qué y en qué circunstancias se generan los efectos "saludables" deseados.

    Así se genera aquel mito que esgrime que todo el deporte es salud, o que los hábitos de un deportista profesional "idolatrado" son totalmente saludables (Casimiro, Ruiz y García, 1998). Bajo esta perspectiva, en contraposición a la condición física-salud se encuentra la condición física-rendimiento, basada en la búsqueda del máximo rendimiento. Para este fin se utilizan métodos y medios de entrenamiento que exceden los niveles de actividad fisiológica definidos como saludables en la literatura científica. Este exceso revierte en la aparición de alteraciones en el organismo que desembocan en un funcionamiento inadecuado de los sistemas orgánicos.


3.2. El mito de que las agujetas desaparecen tomando bicarbonato o agua con azúcar (Casimiro, Ruiz y García, 1998)
    Cuando una persona acomete una práctica de ejercicio o una práctica deportiva después de un período carente de ejercicio físico, sufre un proceso agudo de dolor muscular que coloquialmente se conoce como "agujetas", y que desde el punto de vista científico se denomina dolor muscular postesfuerzo de aparición tardía (DOMS) (Dorbnic, 1989).

    Este dolor, que aparece a partir de las 24 horas después de finalizado el ejercicio y que puede permanecer hasta 7 días, es una entidad cuyo origen en el pasado ha causado controversia. La investigación acerca de su origen y tratamiento ha clarificado que el ácido láctico no es el responsable del DOMS, sino la prevalencia de contracciones excéntricas, que producen microroturas en la unión músculotendinosa (McArdle y cols., 1986; Dorbnic, 1989).

    La contracción excéntrica en la que se produce una elongación del músculo simultánea a la contracción, para una misma carga de trabajo, utiliza mucho menos oxígeno, menos ATP y se reclutan menos unidades motoras, por lo cual va a ser menor el número de fibras que soportan la carga y por lo tanto será mayor la tendencia a lesionarse su unión con el tejido conectivo.

    A causa de la creencia de que las agujetas se producen por los cristales de lactato, estas personas ingieren agua con bicarbonato e incluso agua con azúcar para combatir estos cristales, lo que supone una posibilidad de generar molestias gastrointestinales, y resultado infructuoso, porque éstas no desaparecen.

    Si el lactato fuese el responsable de las agujetas, cómo explicar las mayores sensaciones de dolor con las contracciones excéntricas, cuando las isométricas y las concéntricas son las que generan mayor cantidad de lactato.

    La alternativa más correcta consiste en evitar, al iniciar un programa de ejercicio físico, aquellos ejercicios que generan las "agujetas", como correr, saltar, etc., ya que en estas actividades las contracciones excéntricas son muy numerosas y de gran intensidad. Hay que dosificar los esfuerzos de una manera progresiva y gradual. Se trata, por tanto, de una medida preventiva. En el caso de que las agujetas se hayan instaurado, se hace necesario repetir el mismo ejercicio que las provocó, pero a menor intensidad, pues ya existe cierta adaptación a tal ejercicio y se han de evitar otros ejercicios ante los cuales no existe adaptación y que pueden provocar mayor dolor postesfuerzo tardío.


3.3. El mito de que sudar abundantemente es adecuado para perder peso. Y en clara asociación, el mito de que la sauna es adecuada para adelgazar
    La obesidad y fundamentalmente, el sobrepeso, afecta a un amplio sector de las sociedades industrializadas (Salla y cols., 1993), que ha llevado a que un importante porcentaje de estas personas deseen perder peso (Mena y cols., 1992; Rodríguez, 1995), especialmente mujeres, pues éstas muestran mayor interés hacia los motivos relacionados con mantener la línea (Torre y cols., 1997).

    En efecto, la obesidad se ha convertido en una enfermedad metabólica muy frecuente y la causa de otras patologías que generan una alta morbilidad, así como diversos problemas psicológicos (baja autoestima) y sociales.

    Las causas, aunque diversas, se centran especialmente en la ausencia de una dieta equilibrada, con exceso de calorías, especialmente vacías (no aportan micronutrientes), exceso de ácidos grasos saturados, combinado con el marcado sedentarismo de una sociedad cada vez más tecnificada. En otras ocasiones, la causa de la obesidad responde a factores hormonales, siendo su tratamiento más complejo.

    Tal situación ha llevado a que diferentes personas se planteen el reto de perder peso a través del ejercicio físico. Así pues, la pérdida de peso (reducción de grasa corporal) es una de las razones para hacer ejercicio más extendidas entre la población adulta (Rodríguez, 1995). Sin embargo, estas personas piensan que para tal fin hay que realizar ejercicio y cuanta más sudoración provoque éste, mayor será la pérdida de peso.

    Esta idea conduce a una práctica muy extendida, consistente en el uso de una vestimenta excesivamente gruesa para las condiciones ambientales, impermeables, o bien de fajas y otros elementos aislantes que combinados con el ejercicio y con la restricción en la ingesta de líquidos, proporciona a las personas la impresión de una pérdida de peso mucho mayor (Rodríguez, 1995). Así realizan esfuerzos bajo condiciones terribles, pues pretenden adelgazar a costa de correr a las horas de mayor calor, colocándose un plástico sobre la piel (Casimiro, Ruiz y García, 1998), o se introducen en la sauna para sudar abundantemente esperando un efecto adelgazante. Con estas prácticas se exponen al riesgo de alterar su estado de hidratación a causa de una excesiva pérdida de agua (Fox, 1984; Silvestri, 1992). De hecho, un déficit de peso acuoso del 3% es motivo de preocupación cuando no se recupera dentro de un período de 24-48 horas (Fox, 1984). Y con mayor importancia en los grupos de obesos, ya que éstos tienen mayor predisposición a la enfermedad por calor al producir más energía y por consiguiente mayor aumento de la temperatura interna, porque la grasa por sus características aislantes no permite u obstaculiza su dispersión (Italo y cols., 1994).

    La deshidratación durante el ejercicio físico causa alteraciones significativas de las funciones corporales que implican los sistemas cardiovascular, termorregulador, metabólico y endocrino (Gónzalez-Alonso y Coyle, 1998).

    El funcionamiento de todos los órganos y sistemas del organismo requieren agua. Es fundamental para los procesos de termorregulación y resulta imprescindible para diversas funciones mecánicas al actuar como lubrificante, por ejemplo, de las articulaciones o como medio que disminuye el roce en el movimiento de las vísceras (Delgado y cols., 1997). Así también la deshidratación provoca que se presenten carencias de iones específicos como el sodio y/o el potasio, que provocan la aparición de intensos calambres musculares (Acton, 1994), y provoca la disminución del volumen plasmático (Waku y cols., 1992; Garrido, 1991).

    A pesar de que no contiene calorías ni aporta nutrientes a la dieta, el agua es necesaria para la vida. Sirve como mecanismo de transporte para nutrientes, gases y productos de desecho, interviniendo también en las funciones corporales de regulación de la temperatura (Howley y Franks, 1995). Y un organismo mal hidratado será incapaz de soportar las grandes temperaturas originadas por el esfuerzo (Marcos Becerro, 1994; González-Alonso y Coyle, 1998).

    Una actitud preventiva será necesaria para evitar los riesgos derivados de la hipertermia y la deshidratación. Esta actitud preventiva se fundamentará en aquellas pautas que permitan tolerar mejor el calor y retrasar la deshidratación, así como reponer adecuadamente el líquido perdido (Martín, 1995; Garrido, 1991). Así pues, desde un punto de vista estrictamente fisiológico, el régimen óptimo de reposición hídrica durante el ejercicio en el calor es aquel en el que se reponen por completo las pérdidas de agua a través del sudor (González-Alonso y Coyle, 1998).

    Es necesario entrenar por las mañanas y/o por las tardes en las horas menos calurosas, y especialmente por la sombra, vistiendo prendas blancas y porosas que permitan la evaporación (Italo y cols., 1994; Martín, 1995).

    En resumen, con cualquiera de estas prácticas, en cualquier tipo de persona, lo único que se consigue es someter a un gran estrés al organismo ya que el agua perdida debe ser recuperada. El peso acuoso perdido debe recuperarse después del ejercicio, restableciendo el equilibrio hidromineral.

    Así pues, cualquiera de las medidas citadas para aumentar la sudoración están absolutamente contraindicadas. Los medios a utilizar deben atender a la combinación de medidas como la dieta hipocalórica y la práctica de ejercicio físico aeróbico bajo condiciones climáticas adecuadas, teniendo en cuenta la adaptación a largo plazo que necesita el organismo para conseguir una pérdida de tejido graso.


3.4. El mito del consumo de proteínas comerciales para aumentar la masa muscular
    Muchas personas que realizan ejercicio físico, especialmente culturistas, caen en la moda de creer que el consumo de grandes dosis de proteínas en forma de suplementos, es absolutamente imprescindible para aumentar la masa muscular (Nieman, 1990; Garrido, 1991; Marcos Becerro, 1994), cuando son totalmente injustificadas (Villegas y Zamora, 1991; Zamora y cols., 1992; Lemon, 1992; Howley y Franks, 1995). Esta idea incorrecta se basa en que las proteínas extras que superan las recomendaciones diarias (15% del total de la ingesta calórica diaria) no son necesarias (Nieman, 1990; Garrido, 1991; Marcos Becerro, 1994). En su vertiente más patológica no sólo son innecesarias, sino que son incontables el número de secuelas y alteraciones que su utilización provoca en el cuerpo humano (Colado, 1996).

 Así pues, estas personas gastan una considerable cantidad de dinero en unos productos comerciales, que supuestamente producen una mayor masa muscular. Es el mito del consumo de proteínas para muscular, una idea popular y muy generalizada en cuanto que el desarrollo muscular está muy vinculado a ingerir proteínas (Marcos Becerro, 1994). Los medios de comunicación y los intereses comerciales han contribuido a divulgar esta idea (Estruch, 1992). Sin embargo la musculación no depende de este consumo exagerado, sino de la cantidad y calidad del trabajo realizado, entendiendo en todos los casos que la mejora de la hipertrofia muscular es siempre proporcional al trabajo realizado y no a las proteínas consumidas (Brotons, 1992).

    Se trata de un negocio rentable que nace del desconocimiento de las posibilidades de generar grandes daños renales con tal consumo exagerado, que sobrepasa las recomendaciones diarias de proteínas. Además, no es beneficioso para el deportista consumir cantidades excesivas de proteínas (Terrados, 1992), pues ni la masa muscular ni el rendimiento físico parecen aumentar necesariamente por consumir dietas hiperprotéicas (López Chicharro y cols., 1995).

    La comercialización de estos productos (de elevado precio en general) estaría basada en la idea de que las moléculas de aminoácidos se absorberían más rápidamente por el intestino que las proteínas. Mas, por el contrario, las proteínas de la dieta se absorben rápidamente por el organismo, mientras que estas soluciones de altas concentraciones de aminoácidos atraen agua hacia el intestino, pudiendo provocar molestias gastrointestinales (López Chicharro y cols., 1995).

    Desde el punto de vista patológico, la dieta con un alto nivel de proteínas puede ser potencialmente peligrosa (McArdle y cols., 1986). Las dietas hiperprotéicas pueden crear grandes problemas metabólicos, procesos degradativos de gran perjuicio para la salud ya que las proteínas no se almacenan. La relación de una dieta hiperprotéica con algunos tipos de cáncer y lesiones renales es evidente (Terrados, 1992). Aquí tenemos una gran tarea que la educación nutricional debe corregir (Estruch, 1992).

    Es necesario erradicar estas ideas y concienciar que una dieta adecuada aporta los niveles de proteínas suficientes para aquellos que buscan la musculación. Se trata de ingerir una dieta variada y correctamente balanceada en cuanto aporte de aminoácidos esenciales, tanto en calidad como en cantidad. Así por ejemplo, una buena combinación o suplementación de aminoácidos procedentes de alimentos de origen vegetal permite obtener un correcto aporte proteico (Delgado y cols., 1997).


3.5. El mito de la pérdida localizada de tejido adiposo, centrada en la pérdida de grasa abdominal con la realización de ejercicios abdominales
    Son muchas las personas que a lo largo de su vida, cuando se plantean reducir la adiposidad troncular, realizan ejercicios abdominales con tal fin.

    Este objetivo nace esencialmente de una tendencia más estereotipada que profiláctica que se resume en la siguiente frase: "No hay cosa que tanto afee la figura humana como un abdomen, un vientre voluminoso, caído, denominado popularmente "curva de la felicidad" (Santonja, 1992).

    Si bien, la potenciación abdominal es un objetivo desde el punto de vista de salud por sus efectos preventivos y profilácticos en cuanto al dolor lumbar, no es precisamente la forma de conseguir tal pérdida de peso. Es absolutamente imposible conseguir una pérdida localizada de grasa, ya que el lugar desde el cual provienen los ácidos grasos como combustible durante el ejercicio depende de factores genéticos, morfológicos, hormonales, etc. Así se pierde grasa allí donde más hay acumulada (Tinajas y Tinajas, 1992; Howley y Franks, 1995), y no existe ningún ejercicio que sea capaz de hacer desaparecer la grasa de una zona concreta. Todo ello se resume en que, simplemente no existe la reducción localizada (A.A.V.V., 1992; Howley y Franks, 1995).

    El problema se agrava cuando estas personas, convencidas de que pierden peso de la zona con la que se ejercitan, se miden el diámetro abdominal inmediatamente al finalizar los ejercicios y lo encuentran reducido. La explicación más sencilla sería atribuir esta reducción a la pérdida de "grasa" abdominal. Sin embargo, este proceso descrito es un fenómeno normal cuando se somete a un tejido a ejercicio, ya que se produce una redistribución de la grasa por efecto de la elevada temperatura, que desaparece después de finalizado el ejercicio y cuando el organismo recupera su homeostasia.

    El problema es el uso de cualquier tipo de ejercicio para adelgazar, conlleva no alcanzar tal pérdida de peso. No lograr el objetivo, provoca que la persona abandone el programa de ejercicio al ser ineficaz y se sumerja en el sedentarismo, el cual se asocia a diversas patologías que disminuyen la calidad de vida. De este modo, si la gente abandona prematuramente la actividad física, los beneficios potenciales del ejercicio físico nunca se logran.

    Además, hay que considerar que las directrices que debe reunir un ejercicio para lograr una reducción del peso graso, es difícilmente asumible por la musculatura abdominal en estas personas.

    Para perder peso es necesario instaurar programas de ejercicio basado en un tipo de ejercicio muy concreto (aeróbico, donde intervengan grandes grupos musculares, a una intensidad moderada, de 3 a 5 sesiones a la semana, e incluso diariamente con un día de descanso). Y ello porque la grasa sólo puede utilizarse como fuente de energía predominante en condiciones aeróbicas (Terrados, 1992).

    Y por otra parte debe realizarse una programación de objetivos, a cumplir por fases, siguiendo las etapas adaptativas del organismo cuando se trata de pérdida de peso, y siempre clarificado que el programa que se inicia se establece a largo plazo.


3.6. El mito de que el flato es provocado por la ingestión de agua antes de o durante la práctica de ejercicio físico
    En algunas ocasiones, individuos que realizan una práctica deportiva sufren un dolor agudo en el costado derecho, que les incapacita para continuar la actividad o para mantener la intensidad.

    Este dolor, comúnmente denominado flato se convierte en un mito cuando se asocia su prevalencia con la ingestión de agua. El gran problema reside en que la causa del flato, es debida al flujo de sangre y aporte de oxígeno inadecuados a los músculos respiratorios: diafragma y músculos intercostales.

    Más detalladamente, ocurriría el siguiente proceso. El ejercicio que hace trabajar a grandes grupos musculares produce una gran desviación del flujo sanguíneo hacia estos músculos. Como no se produce un ajuste inmediato del riego sanguíneo a los músculos, algunos de éstos, como los respiratorios, se ven forzados a satisfacer sus elevadas demandas energéticas sin el flujo sanguíneo adecuado, produciéndose una situación de isquemia, debido al incremento de la frecuencia y profundidad de las respiraciones. Por tanto, las grandes demandas metabólicas de los músculos respiratorios, no pueden ser satisfechas, y se crea una situación de isquemia de estos músculos produciéndose un síntoma doloroso denominado "flato" (Sánchez, 1992).

    El comienzo de este dolor no es predecible y la naturaleza del dolor es imposible de determinar, variando los síntomas según la persona de que se trate. Por ejemplo, el principiante, durante un ejercicio físico, puede ser particularmente susceptible al dolor en el hipocondrio derecho, ya que su cinética respiratoria no está bien coordinada. No sólo son rápidos e ineficaces sino que la falta de oxígeno y el nivel aumentado de dióxido de carbono estimulan incrementos adicionales de la frecuencia respiratoria. Así se produce una mayor demanda metabólica en los músculos respiratorios y se incrementa la probabilidad de que el flujo sanguíneo no puedan mantener ese ritmo y el dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen se intensifica.

    Todo ello clarifica que el "flato" no es debido a la ingestión de agua, y hay que exaltar que uno de los principios más importantes al hacer ejercicio físico es beber agua (Nieman, 1990) antes, durante y después del ejercicio (Delgado y cols., 1997), porque esta ingestión no es de ninguna manera la causante de tal dolor. Esta idea mitológica es peligrosa porque tal asociación conlleva la abolición de la ingestión de agua, con el peligro de deshidratación y procesos patológicos asociados.

    La aproximación lógica es detener el ejercicio. Las demandas metabólicas de los músculos respiratorios disminuirán inmediatamente, y el flujo sanguíneo a los músculos será suficiente. Hay que aconsejar que no se trate de hacer esfuerzos con "flato", y en caso de que este problema se repita con regularidad iniciar una investigación diagnóstica (Sánchez, 1992).


3.7. El mito de que el ejercicio provoca hambre y hace que se ingiera más alimento
    Existe la creencia de que el ejercicio causa inevitablemente un aumento del apetito de manera que cualquier déficit calórico se contrarresta rápidamente con un aumento proporcional del consumo de comida (McArdle y cols., 1986; Anderson y cols., 1995). Debido a este mito se indica que cuando se realiza un régimen para adelgazar es preferible no hacer ejercicio.

    Así ocurre que una persona sedentaria que empieza a hacer ejercicio físico de carácter moderado con el propósito de perder peso, sufre un inmediato incremento del apetito, lo que puede a su vez producir un deseo de ingerir alimentos muy superior al gasto calórico generado por el ejercicio. La conclusión a la que podría llegar este sujeto, a través de su experiencia personal, es que el ejercicio físico engorda (Sánchez Bañuelos, 1996). Pero no es así. El problema nace por dos vías diferentes: por un lado se espera un adelgazamiento espontáneo, a corto plazo, y por otro la intensidad y duración del ejercicio normalmente son inadecuadas.

    Efectivamente, hay que destacar que el mecanismo de la ingesta de alimento cuando se realiza ejercicio con el fin de adelgazar, se regula (González, 1997) a medio plazo, no inmediatamente (McArdle y cols., 1986; A.A.V.V., 1992), provocando una disminución de la sensación de apetito tras el ejercicio, siempre que se realice a la intensidad adecuada. Este factor es importante porque si el ejercicio se rige bajo una intensidad moderada, se permite a los triglicéridos ser metabolizados como fuente de energía (Anderson y cols., 1995). Como de éstos hay un exceso, el organismo no necesita recuperarlos y la sensación de hambre no es estimulada (Di Monteventano, 1992). Estudios recientes han demostrado que el ejercicio moderado tiende a disminuir, en realidad, el apetito durante varias horas después de realizar el ejercicio, y que durante este tiempo hay que cubrir las necesidades hídricas del organismo (Anderson y cols., 1995; Lienas, 1996; A.A.V.V., 1992).

    Por el contrario cuando el organismo consume glucosa durante el ejercicio, se advierte su carencia al final de éste hasta que los depósitos de glucógeno del organismo no están llenos nuevamente (Di Monteventano, 1992; Anderson y cols., 1995). En este caso, la estimulación del apetito si que es evidente. Sin embargo, con el ejercicio aeróbico se utilizan en mayor medida los depósitos de triglicéridos (grasas), y hay un exceso de éstos en el organismo no hay necesidad de reponerlos, por lo que no se estimulará el centro del hambre.

    El problema se basa en que el desconocimiento de la metodología apropiada para producir una pérdida de peso, conlleva la presencia de esta idea, y a veces, el abandono del hábito de ejercicio físico con todos los perjuicios que el sedentarismo lleva consigo.

    Para evitarlo es necesario informar de que un ejercicio aeróbico a una intensidad que se sitúe en el primer umbral ventilatorio, no produce un gran descenso de la glucemia, y por el contrario estimula la lipólisis (utilización de triglicéridos como fuente energética), logrando el objetivo propuesto siempre en programas a largo plazo.

 

Artículo Mitos en E.F. (encuesta previa)

 

Tabla 1: Cuestionario sobre mitos.

Expón tu opinión personal y sincera sobre los siguientes aspectos (marca con una cruz la respuesta que creas correcta):

    1. ¿Crees que la realización de ejercicios de abdominales, es el mejor método para perder “barriga”?

·  Si

·  No

·  Ns/Nc

    2. ¿Crees que las agujetas son provocadas por el ácido láctico?

o        Si

o        No

o        Ns/nc

    3. ¿De qué forma podemos combatir las agujetas una vez establecidas?

o        bicarbonato

o        agua+azúcar

o        mismo ejercicio

o        ejercicio diferente

o        Ns/nc

    4. ¿Qué tipo de ejercicio físico es el adecuado para perder peso?

o        Ejercicio físico continuo o aeróbico

o        Ejercicios de musculación

o        La combinación de ambos

o        Otros: ______________

    5. ¿Aumentar la sudoración durante el ejercicio favorece la perdida de peso?

o        Si, sudar adelgaza

o        No

o        Ns/nc

6. ¿Cuándo crees que es adecuado beber agua?

o        En todo momento, excepto antes del ejercicio.

o        Antes, durante y después del ejercicio.

o        Ns/nc

    7. ¿Crees qué un aumento en la actividad de un punto localizado del cuerpo facilita un uso mayor de las grasas almacenadas en esas zonas?

o        Si.

o        No.

o        Ns/nc

    8. Si realizas ejercicios de abdominales, ¿con qué objetivo o cuál es la razón principal por la que los realizas?

o        Para perder barriga

o        Para marcar los músculos

o        Para proteger la columna vertebral

o        Otras razones: _____________________

Trabajo Circuitos Musicales

Aquí tenemos la página sobre la que hay que trabajar:

http://phpwebquest.org/wq25/webquest/soporte_tabbed_w.php?id_actividad=17405&id_pagina=1

CALENDARIO:

1º día: test inicial de lo que pensáis en Falsas creencias

2º día: Entrega del resumen/comentario del artículo de Falsas creencias.

3º día: entrega del trabajo de circuitos musicales con las condiciones explicadas en la webquest que arriba os adjunto

 

Gustos y preferencias...sobre educación

Los alumnos y profesores del nuevo instituto de Plasencia, el Nº 6 ubicado en la barriada de San Miguel, han estrenado las nuevas aulas tecnológicas, dotadas con un ordenador portátil para cada alumno y profesor, con las que la Consejería de Educación hace una nueva apuesta por la renovación tecnológica en el sistema educativo extremeño.

El instituto nace, por tanto, como un centro piloto en el que se probarán todas las innovaciones tecnológicas antes de que el nuevo modelo de aula comience a extenderse, de forma progresiva, a todos los institutos extremeños a partir del curso 2009/10, cuando se sumarán al pilotaje 20 institutos más, diez de la provincia de Cáceres y otros diez de la de Badajoz, con las aulas de 1º de la ESO.

Los alumnos del IES Nº 6 de Plasencia estrenan los portátiles
de las nuevas aulas tecnológicas.
 
El portátil será una herramienta más


« Conexión: Se prueba una nueva conexión WiFi que permita la conexión inalámbrica de muchos ordenadores

Entre las ventajas que supone el portátil frente al ordenador de sobremesa de las actuales aulas tecnológicas, Gómez Valhondo destacó la autonomía personal que confiere a alumnos y profesores, la responsabilidad individual que tendrá cada alumno con respecto al ordenador que se le asigne, la posibilidad de ser utilizado fuera del aula y la de dejar despejado el pupitre cuando no se utilice.

Además, los portátiles tendrán una mayor duración, ya que, aunque fuera del centro funcionarán como un portátil normal, dentro del aula será un terminal del servidor central del aula, por lo que sólo habrá que actualizar dicho servidor. Otra de sus ventajas es que su consumo eléctrico es menos de la mitad del de los actuales ordenadores.

CARACTERÍSTICAS  Los 221 ordenadores portátiles con los que ya cuenta el nuevo instituto placentino, 181 para los alumnos y 40 para los profesores, son HP Compac de 12 pulgadas, su peso supera ligeramente el kilo y tiene un moderno procesador, y chasis de magnesio «resistente a los golpes», destacó el director general, quien aclaró que se trata de un portátil profesional de alta gama que cuenta con dos fuentes de alimentación que permiten cargarlo en el aula y fuera.

Los portátiles de los profesores disponen además de lector de DVD y de DNI electrónico para facilitar la teletramitación.

En cuanto a la seguridad, todos están asegurados, se guardan en un armario blindado, cuentan con un dispositivo mediante el cual se les tiene localizado y el sistema de encendido es mediante la huella digital, con lo que «el arranque sólo puede efectuarse mediante la huella del alumno concreto al que está asignado», explicó Gómez.
Anunció además, que en este instituto, el primero de España con estas características, se pondrá a prueba una nueva conexión WiFi que permita la conexión inalámbrica de muchos ordenadores a la vez, lo cual «nos permitirá prescindir del cableado tradicional» y tener una mayor movilidad en el centro y en el aula.

Con respecto a la conexión a internet, Felipe Gómez anunció además que, tanto en éste instituto como en el resto de los centros educativos extremeños, será más rápida a partir de diciembre, ya que en el nuevo contrato de la Intranet se ha aumentado el ancho de banda.

Por lo que respecta la utilización de los portátiles, el director general recordó que los institutos tienen autonomía organizativa y que serán ellos los que, de acuerdo con sus particularidades, decidirán su uso dentro y fuera del centro.

En este sentido, el director del instituto Nº 6, Félix Calle Fernández, apuntó que los ordenadores seguirán utilizándose, como hasta ahora, según las necesidades del profesorado, «sólo que antes estaban sobre la mesa y ahora, cuando decida usarlos, los sacará de un armario».

Tras esta experiencia piloto, la Consejería de Educación adaptará progresivamente al nuevo modelo todas las aulas de los institutos extremeños que, tras la asunción de las competencias en el 2000, fueron los primeros de España en contar con un ordenador para cada dos alumnos. La Junta dotó entonces al sistema educativo de unos 70.000 ordenadores con el fin de incorporar las tecnologías de la información y la comunicación a la práctica docente. Un parque informático que este curso verá mejorado su rendimiento gracias a los 3.200 ordenadores-servidores que se instalarán para los profesores en todas las aulas de cada instituto. Los actuales ordenadores de los alumnos trabajarán como terminales ligeros hasta que sean sustituidos por los portátiles.

Aquí tenéis información de cómo se preparan las pistas en Granada

Dpto. Comunicación - 29/10/2008
Sierra Nevada comienza a preparar el área esquiable
Se ha puesto en marcha el sistema de producción de nieve con 60 cañones que están innivando las pistas del Zorro, Perdiz, Principiantes y Río desde las 7 de la mañana.

Cetursa Sierra Nevada S.A. ha puesto en marcha el sistema de producción de nieve para comenzar a preparar pistas de cara a la próxima temporada. La bajas temperaturas – los termómetros han marcado está mañana los –11ºC en Borreguiles - han favorecido el arranque de los cañones que, desde las 7 de la mañana, están haciendo nieve en Borreguiles; en las pistas de la Perdiz (parcialmente), el Zorro (parcialmente) y la zona de Principiantes y en el Río casi hasta Pradollano.

Las precipitaciones de la pasada noche ha acumulado alrededor de 5 centímetros de nieve hasta cotas muy bajas de la macizo montañoso. La tormenta, que vino acompañada de fuertes vientos, ha hecho que la nieve se acumule, en gran medida, en los paravientos de las pistas. Las temperaturas continúan siendo bajas entre –7ºC en Borreguiles y –5ºC en Pradollano  a las 11 de la mañana.

La predicción meteorológica para Sierra Nevada anuncia que los cielos continuarán despejados y con bajas temperaturas durante todo el día. A partir de mañana tarde-noche el tiempo volverá a ser nuboso con posibilidad de precipitaciones moderadas de nieve durante el viernes y todo el fin de semana.

Mercedes Delgado

Información sobre la sierra de Hornachos.

Rutas Recomendadas


 
Ruta de la Sierra de los Pinos

Con una duración de tres horas caminando. La ruta circunvala la Sierra de Pinos, partiendo del Paraje de Oreganal en la carretera EX-344 (Hornachos-Puebla de la Reina). La senda rodea la Sierra hasta salir de nuevo a la carretera en las proximidades de la "Huerta del Negro".

Contorno de Sierra Grande

 

Ruta del Camino de la Umbría

Con una duración de cinco horas caminando. La ruta sigue el denominado camino de la Umbría de la Sierra Grande de Hornachos. El camino parte de la carretera EX-344 (Hornachos-Puebla de la Reina) frente a la ermita de San Isidro, desviándose para subir al mirador de la Magrera, volviendo el camino de la Umbría se asciende a la Sierra de Paja, para descender al arroyo de Fuentes Encaminadas, pasando por el cortijo del Recobero, el arroyo de los Pilones y el paraje del Cardón. La ruta circunvala la Umbría de la Sierra Grande, para salir otra vez a la carretera EX-344 desde donde se accede a Hornachos.


 
Ruta de los Corralotes

De una duración de tres horas caminando. La ruta se inicia en el Mirador de Magrera, de la Ruta del Camino de la Umbría, desde éste se toma la vereda de los Corralotes, que discurre entre las dos líneas de cumbre de la parte más abrupta de la Sierra Grande de Hornachos (Peñón de Marín), para unirse a la Ruta de la Sierra Grande y Bajar a la población de Hornachos por la Fuente de los Moros.

Fuente de los Moros


 
Ruta de la Sierra Grande

Con una duración de dos horas y media caminando. La ruta parte de la Fuente de los Moros, siguiendo el camino se llega a la Sierra de la Silla, donde se pueden observar varios grupos de pinturas rupestres, hasta llegar a la Sierra del Carrascal que se irá bordeando para tomar el Camino de los Escalones, Senda Moruna desde donde se observa una impresionante vista panorámica de Sierra Grande.

Camino de acceso al Pósito

Continuando el camino franqueado por el Salto de la Moza y el Peñón de la Campaña se llega las ruinas de la antigua Fortaleza Arabe. El último tramo del camino lleva hasta el Posito, un buen lugar para descansar y bajar a Hornachos.


 
Ruta de la Trasierra

Con una duración de cinco horas caminando. La ruta transcurre por el Camino de los Escalones, antigua vía de comunicación entre las poblaciones árabes de Hornachos y Toledo. Se inicia dejando a la derecha la ermita de San Francisco, empieza a descender por la senda que llega a las crestas cuarcíticas de Sierra Grande, tomando el camino de la Tallisca se atraviesa esta crestería, para bajar entre jaras hasta el Valle, poblado de dehesas.

Ermita de San Francisco

Continuando la senda, se llega al Camino de Puebla a Campillo que bordea el Disparatón y la Sierra Canija, siguiendo la ruta se llega a la Trocha de Hornachos que, cruzando la Ruta de la Umbría, vuelve a atravesar la Sierra Grande, hasta volver a la población de Hornachos por el Valle de los Cristianos.


 
Ruta de los Chozos

Con una duración de horas caminando. La ruta se inicia en la población de Hornachos donde se toma la carretera a Puebla de la Reina (límite del Espacio), tras pasar el paraje del Oreganal se llega al cruce de la carretera con el camino de Hornachos a Higuera, desde donde parte el camino de acceso a los Chozos, Aula de Naturaleza y Centro de Recuperación de Fauna de ADENEX.

Chozos


 
Ruta del Embalse de los Molinos

De una duración de dos horas caminando. La ruta se inicia en la población de Hornachos desde donde se toma la carretera de Hinojosa del Valle, por la que se accede al Embalse de los Molinos. En el Embalse se pueden observar numerosas especies de aves acuáticas, Grullas y Cigüeñas negras.

Presa de los Molinos

 

Fotos de otros años

Fotos de otros años

Imagen para que los que se han apuntado se vayan preparando y para los que estén dudando, que se animen.

Presentación

Esta es una presentación de mi blog y mi perfil